El Ozono
es una molécula relativamente simple, compuesta de
tres átomos de oxígeno. A pesar de esta singularidad
tiene efectos dramáticamente diferentes dependiendo
de su localización. Cerca de la superficie terrestre,
donde el ozono entra en contacto directo con la vida,
muestra su lado más destructivo. Puesto que reacciona
muy fácilmente con otras moléculas, concentraciones
altas de ozono – con gran poder de oxidación - cerca
de la tierra resultan tóxicas para la vida. En altitudes
mayores, donde se concentra el 90% del ozono de nuestro
planeta, lleva a cabo una destacada tarea al absorber
la radiación ultravioleta. Si desaparece este "escudo
de gas" en la estratosfera, la perjudicial
radiación tiene la vía libre para llegar hasta nosotros.
El
ozono, se distribuye en una capa (llamada capa de
ozono) que va desde los 12 a 35 Km. de altura aproximadamente.
Durante
las últimas décadas se ha observado un adelgazamiento
de la capa de ozono en un orden del 3% cada diez años,
atribuible a la presencia en la atmósfera de los Clorofluorocarbonos
(CFC) y Halones, familias de gases de exclusiva factura
humana.
Pero
es en el Continente Antártico donde ese adelgazamiento
ha mostrado características especiales, con la aparición
del fenómeno conocido como "Agujero de Ozono".En rigor no existe un "Agujero".
En
forma estacional entre los meses de agosto y noviembre
se viene observando, desde mediados de la década del
setenta, una región con valores en la concentración
de ozono notablemente bajos, con una zona estrecha
que la delimita con fuertes gradientes separando esos
bajos valores de un entorno con elevada concentración
del gas.
Este
fenómeno ocupa una de las áreas de mayor interés científico
donde la comunidad internacional ha puesto especial
atención, a fin de comprender este fenómeno, prevenir
las consecuencias para la vida y tomar medidas que
mitiguen la disminución del ozono en la estratosfera.
Durante el presente año las mediciones de la
columna total del ozono realizadas en superficie y
por medio de satélites, hasta los primeros días de
setiembre, han mostrado valores relativamente normales
en un amplio círculo que rodea al continente antártico
con valores bajos de concentración de ozono sobre
el polo sur. Es así que para los primeros días de
setiembre sigue siendo pequeño donde un amplio sector
de la Antártida no está bajo el fenómeno del “agujero
de ozono”.
Usando
como guía los años anteriores, se espera que la disminución
de la cantidad de ozono en el sur, continúe ampliándose
y profundizando durante el resto de setiembre y octubre.
Esta variación que influye fuertemente, en el tamaño,
profundidad y persistencia del agujero se deben a
las variaciones naturales de las condiciones meteorológicas
en esa zona.
De
cualquier manera
y tomando en cuenta que el episodio producido
durante el año 2000 – año en que se produjo el mayor
episodio de agujero de ozono – los valores relativamente
normales medidos en el continente antártico no permiten
deducir, con un solo año, una tendencia general sobre
las características y el comportamiento del agujero
de ozono(1).
Desde
el año 1995 mediante la Resolución 49/114 la Asamblea
General de Naciones Unidas, estableció celebrar el
Día Internacional
para la Preservación de la Capa de Ozono, el 16 de
septiembre de cada año. Esta conmemoración en todo el mundo brinda
la oportunidad de centrar la atención y la acción
a los niveles mundial, regional y nacional en relación
con la protección de la capa de ozono.
La
protección de la capa de ozono ha constituido un problema
importante durante los últimos 30 años, y ha
afectado las esferas del medio ambiente, el comercio,
la cooperación y el desarrollo sostenible.
Actualmente
se espera que la capa de ozono se recupere y en el
año 2050 alcance los niveles anteriores a 1980 gracias
a la aplicación con resultados satisfactorios del
Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que
agotan la capa de ozono y sus Enmiendas de Londres
(1990), Copenhague (1992), Montreal (1997) y Beijing
(1999).
En
el marco del Protocolo, hace tres años los países
en desarrollo iniciaron la eliminación gradual obligatoria
del consumo y la producción de clorofluorocarbonos.
Es preciso mantener este impulso y acrecentarlo
con el fin de asegurar una recuperación plena de la
capa de ozono. Este
año, se espera que los países en desarrollo congelen
el consumo de los halones y el metilbromuro. Asimismo, tanto los países en desarrollo como
los desarrollados deben eliminar gradualmente el bromoclorometano,
una sustancia destructora del ozono relativamente
nueva. También los países industrializados tendrán que completar su eliminación
gradual de los hidroclorofluorocarbonos y el metilbromuro
en los próximos tres años.
El
Día Internacional para la Preservación de la Capa
de Ozono constituye una oportunidad para promover
esa concienciación y acción. El tema elegido para este año es Salvemos
Nuestro Cielo: Protéjete, Protege la Capa de Ozono.
(1)
– www.wmo.ch/web/arep/gawozobull02.html